Quiero recordar la siguiente espactacularísima anécdota de mi abuelo que me gusta porque denota fundamentalismo y me encanta.
Estaba haciendo la cola en el el banco cuando un joven le indica:
Joven:- Abuelo, pase por acá.
El Abu:- Gracias, Federico
Joven:.- Yo no soy Federico
El Abu:- ¡Y yo tampoco soy tu abuelo!
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